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Infecciones recurrentes en el niño

Autor: Scai

Publicación: 15 Nov, 2016

Categoría: Información

Los niños con historia de infecciones recurrentes son un motivo de consulta frecuente pediátrica y representan un reto diagnóstico. Éstas incluyen infecciones periódicas, prolongadas, graves, inusuales, asociadas a complicaciones, o que fallan a tratamientos convencionales.
La distinción entre infecciones frecuentes causadas por factores de riesgo comunes, tales como la asistencia a guarderías o el tabaquismo pasivo en un paciente normal, versus una disfunción primaria o secundaria del sistema inmune, debe basarse en una historia clínica y un examen físico detallado y, de estar indicado, seguido por exámenes de laboratorio específicos.
Es crucial un alto índice de sospecha entre los profesionales de la salud frente a un curso anormal de infecciones, ya que un diagnóstico y tratamiento precoz mejora la calidad de vida de los pacientes y, en el caso de detectarse una inmunodeficiencia primaria (IDP), se puede salvar la vida del paciente. De estar indicado, nunca se debe olvidar la realización de consejo genético.
Se expone a continuación de forma sistemática, paso a paso, el enfoque de la evaluación de los niños/adultos con infecciones recurrentes, el enfrentamiento diagnóstico, cuándo sospechar una IDP, su orientación diagnóstica y clasificación.
Primero debemos reconocer las diferencias entre un niño “normal” versus uno patológico (enfermo) por lo cual se han creado categorías diagnósticas sindromáticas para agrupar los diferentes grupos de riesgo.

  1. Niño “normal” o probablemente sano

Un 50% de los niños que consultan por infecciones recurrentes no tienen causa orgánica definida. La variabilidad del número de infecciones es amplia y se ha consensuado que el niño promedio tiene 4 a 8 infecciones respiratorias anuales, incluso llegando a 12 episodios anuales en los pacientes con hermanos mayores, asistentes a guarderías y fumadores pasivos. Pueden sufrir hasta 4 otitis medias agudas y 4 infecciones gastrointestinales por año. El tipo de infecciones en su mayoría son virales.
Además, presentan desarrollo pondoestatural normal, responden rápidamente al tratamiento apropiado, se recuperan de manera completa y tienen períodos sanos asintomáticos entre infecciones. Tanto el examen físico como el laboratorio es normal.

  1. Paciente atópico

Alrededor de un 30-40% de los pacientes que sufren de infecciones recurrentes sufren de atopia. La rinitis crónica alérgica es comúnmente confundida con infecciones respiratorias altas recurrentes. Estos niños generalmente desarrollan tos y sibilancias (silbido en el pecho) crónicas post-infecciones respiratorias virales y estos síntomas son confundidos con neumonía o bronquitis siendo solo una vía aérea hiperreactiva.
Estos pacientes tienen pobre respuesta a antibióticos y mejoría clínica con tratamiento antialérgico/corticoesteroidal.
Su desarrollo pondoestatural es normal y tienen antecedentes familiares de atopia como también estigmas atópicos al examen físico (mucosa nasal pálida, puentes filantes, ojerosos, etc.).

  1. Paciente con enfermedad crónica

Un 10% de los pacientes con infecciones recurrentes presentan una patología basal diferente de atopia o inmunodeficiencia.
Los niños con patología crónica no inmune presentan característicamente retraso del desarrollo pondoestatural además de síntomas y signos acordes a la patología basal.
Patologías comunes en esta categoría incluyen fibrosis quística, cardiopatías congénitas y defectos anatómicos, lo que aumenta la susceptibilidad a las infecciones.
En niños con infecciones recurrentes sinopulmonares debe descartarse una posible fibrosis quística, siendo el test del sudor el primer estudio orientado al diagnóstico diferencial. La incidencia de esta última es 1/2500 en algunas poblaciones caucásicas, correspondiendo a una entidad de mayor prevalencia en comparación con las IDP.

  1. Paciente con inmunodeficiencia

Las inmunodeficiencias pueden ser primarias o secundarias. Las inmunodeficiencias secundarias, aunque más frecuentes, generalmente no ocurren en la infancia mientras las inmunodeficiencias primarias en su mayoría son hereditarias y se presentan clínicamente durante los primeros años de vida.
La Fundación Jeffrey Modell ha propuesto “signos de alarma” para detectar de manera precoz la posibilidad de una inmunodeficiencia primaria. Éstos se enumeran a continuación y de estar presentes en un paciente se recomienda el estudio por sospecha de inmunodeficiencia primaria de manera rápida y bajo asesoría de un especialista.

  1. Ocho o más otitis en un año.
  2. Dos o más sinusitis graves en un año.
  3. Dos o más meses tomando antibióticos con mal resultado.
  4. Dos o más neumonías en un año.
  5. No aumentar de peso y talla con normalidad.
  6. Abscesos profundos (infecciones con pus) repetidos en piel o en órganos internos.
  7. Hongos persistentes en la boca o en la piel en mayores de un año.
  8. Necesidad de antibióticos intravenosos para eliminar infecciones.
  9. Dos o más infecciones invasivas graves.
  10. Historia familiar de inmunodeficiencia primaria.

 

Dra. Rosario Rojas Abuhadba
Inmunóloga Clínica, Clínica Santa Maria

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